Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl amanecer llegó demasiado pronto. Aleksandr no había dormido, permaneciendo en su oficina toda la noche, mirando fijamente la ciudad a través de la ventana mientras el vodka en su vaso se calentaba sin que lo tocara. La marca de la bofetada de Valeria todavía ardía en su mejilla, no físicamente, sino como un recordatorio constante de cuán profundamente había fallado.







