La noche caía sobre el apartamento del piso veinte como un manto de inquietud. Valeria observaba a través de las cortinas apenas entreabiertas cómo las luces de la ciudad parpadeaban en la distancia. Desde el mensaje amenazante de Iván Petrov, la atmósfera se había vuelto densa, casi asfixiante. Guardias adicionales patrullaban el pasillo, y Viktor había instalado nuevos sistemas de seguridad que convertían el apartamento en una fortaleza moderna.
Acarició su vientre distraídamente. Quince seman