★ Aria.
—¡Demonios, demonios, se me hizo tarde! —exclamé, levantándome de la cama con una rapidez frenética al ver que ya eran las nueve de la mañana.
No puede ser, entro a las ocho, ¡ya debería de estar en la oficina!
Corrí al baño, dándome una ducha a la velocidad de la luz. El agua fría despertó mis sentidos, y me vestí lo más rápido posible, luchando por coordinarme. En mi apresurada carrera hacia la puerta, me puse los primeros tenis que encontré.
Por suerte, el par azul oscuro combina