Capítulo 60: Fin.
Sin embargo, la paz que habíamos encontrado fue duro poco. Días después, la tranquilidad se vio interrumpida por un ataque inesperado. La noticia de que yo era la diosa había atraído tanto a alfas veneradores como a enemigos decididos a mi final.
Una niebla densa cubría el terreno alrededor de la mansión. Los gritos de alarma comenzaron a resonar, llenando el aire con un sentido de urgencia. Damien y la manada se prepararon para la batalla con una determinación feroz.
—¡Defiéndanla con sus v