Arthur abrió la puerta para mí y me acomodé en el asiento, sintiendo el olor a cuero desgastado y un toque de colonia masculina.
—¿Tobi tiene cachorros? —preguntó Arthur con interés mientras encendía el motor.
—Sí, tenía una relación con una perra salvaje y tuvo cachorritos. Soy abuelita de cinco cachorritos. Como es una perra salvaje y aún no se acostumbra a los humanos, decidí dejarla en ese lugar. La visito algunos días para que vea que puede confiar de nuevo, y no solo en Tobi. Así que bue