—No quiero que me acuses de acoso laboral, señorita Walker —dijo él con una sonrisa que contenía un matiz de desafío.
—¿A dónde vamos? ¿Por qué no vamos a la oficina? —pregunté, intentando cambiar el rumbo de la conversación y desviar la atención de lo que estaba sucediendo entre nosotros.
Él se acomodó en su asiento, tragando en seco mientras me observaba con una mezcla de interés y reserva. Algo debía estar pasando, me preguntaba si también sentía la misma atracción que yo sentía hacia él.
—T