91. Invertir posiciones
Eres tan perfecta —gruñó mientras que una de sus manos bajaba por su vientre hasta deslizarse hasta la humedad entre sus piernas—. Tan mojada para mí, mira como estás, pequeña. Todo esto es mío, toda tu me pertenece.
Sus dedos encontraron su clítoris hinchado y trazaron círculos rápidos y precisos. Zoe gritó su nombre mientras que sus caderas se empujaban contra su mano.
Sin esperar respuesta Caius descendió sobre ella separando sus piernas, su aliento cálido rozó su centro, haciendo que Zoe se