90. Todo tuyo
Caius la tenía presionada contra la pared de la cabaña, sus caderas se movían en un roce lento y tortuoso que hacía que Zoe se mordiera el labio para no gritar. El calor entre ellos era palpable, como una tormenta a punto de estallar.
Sus respiraciones se entremezclaban, jadeantes y cargadas de necesidad.
Ella sentía la dureza de su erección contra su centro haciendo que cada movimiento enviara ondas de placer que la hacían arquearse contra él.
—Caius... —jadeó ella clavando sus uñas en su nu