85. Abran los grilletes
Se sentía inquieta y asustada de lo que Caius quisiera hacerle a su padre, de que no la escucharla.
Sin embargo, la hembra notó que su expresión se suavizaba aunque no tardó en endurecerse otra vez como si tuviera un montón de pensamientos revoloteando en su cabeza que lo estuvieran volviendo inestable.
El Beta levantó la vista y sus ojos brillaban con dolor y algo que parecía resignación. Pero cuando vio a Zoe, algo en su rostro se ablandó.
—Zoe... —susurró con la voz ronca por el dolor y la