65. ¡No la toquen!
Mikael giró con velocidad felina interceptándolo con su antebrazo que bloqueó el ataque y enseguida le dio un rodillazo que levantó al agresor del suelo. El lobo cayó de espaldas con un gruñido ahogado pero dos más avanzaron obedeciendo el rugido desesperado de Liam.
—¡A todos, maldita sea! —repitió Liam fuera de control.
Caius respondió con una patada que levantó a Liam del suelo. El Alfa aterrizó de rodillas escupiendo sangre pero se levantó casi de inmediato, transformando más de su cuerpo,