62. Te llevaré con él
Dos figuras entraron corriendo, respirando agitadas, eran un par de hembras jóvenes.
Una tenía el cabello oscuro y corto, la otra era más alta, con trenzas rubias.
Sus ojos se abrieron de horror al verla.
—Diosa Luna... —susurró la de cabello corto tapándose la boca.
—Pobrecita... —dijo la rubia avanzando—. ¿Qué te ha hecho?
Zoe las miró fijamente, no las conocía pero sus rostros estaban llenos de horror genuino.
Eran lobas de Serigala que parecían genuinamente asustadas, Zoe no tuvo que pensa