29. No podrás deshacerte de mí
Zoe lo miró a los ojos todavía sintiendo el placer y el cansancio que él le había causado. Sus brazos se apretaron alrededor de su cuello instintivamente sin querer dejar que se fuera.
—¿Ahora? —preguntó con voz pequeña, demasiado vulnerable—. Pero...acabamos de...
Ella no acabó la frase.
Aunque acababa de perder su virginidad con Caius, no podía evitar sonrojarse por su mirada fija.
—Lo sé —Él le acarició el cabello apartando los mechones de su rostro con dedos suaves—. Pero el Alfa me necesita