El patrón se repitió durante la segunda noche, después de un día agotador de lucha constante contra el dolor psíquico de Aiden, Lía buscaba el refugio de Ethan de manera casi instintiva.
Lía se había convencido a sí misma de que el dolor psíquico que sentía de Aiden era un fenómeno puramente físico y neural, una simple reacción del lazo, pero la noche anterior, el consuelo de Ethan había disipado esa ilusión, la cercanía de Ethan no solo la calmaba, sino que parecía amortiguar activamente el zu