La mente de Seth había completado el mapa de su propia forja, la humillación ante Valerius le había enseñado que el honor era la debilidad de la mediocridad; el entrenamiento del Vástago Rápido le había enseñado que la eficacia era la única moneda de cambio en el poder, solo quedaba el paso final: la inversión necesaria para reclamar el Derecho al Cetro por mérito, no por sangre.
Esa inversión tenía un nombre y un aura de caos: Lía, la Anomalía.
El momento en que Seth la vio después del Lazo Ro