El sabor de la humillación en la Fortaleza de Ónice era más amargo que cualquier fracaso, para Seth, no era solo la pérdida de estatus, sino el repudio público a su verdad táctica, el Linaje y el Honor habían protegido la incompetencia de Valerius y castigado su cálculo.
Seth se retiró a los límites del territorio, no por exilio, sino por autoimposición, su objetivo ya no era encajar en el código de Valle de Escarcha, sino superarlo, si la obediencia al sistema llevaba a la masacre, el nuevo si