El Santuario Interior, con el aire cargado de la burla psíquica de Tiber y la inminente llegada de El Maestro, se desvaneció de la percepción de Seth, su mente, siempre operativa y calculadora, retrocedió a una época en la que creía firmemente en la rectitud del linaje y la supremacía del honor.
En el presente, Seth era el Escudo de Combate, el hombre capaz de someter su orgullo a la necesidad, pero en el pasado, era solo un joven Alfa, un Vástago Rápido arrogante, que creía que la excelencia t