El viento del exterior, que azotaba las alturas donde ninguna manada se atrevía a establecerse, se sintió como un bálsamo en la piel de Ethan, había dejado atrás el humo, la traición y la utilidad condicional del Cónclave del Cobre, su paso no era el de un fugitivo, sino el de alguien que abandonaba una prisión.
Pero la libertad que encontró en las vastas, frías estepas no era paz, era un vacío que debía llenar con una verdad irrefutable sobre sí mismo.
Durante las primeras semanas, Ethan no hi