—Sí, cariño, el señor Iblack, el padrastro de Halow.Mi corazón se acelera y mi mente se nubla. Necesito escuchar otra vez tal atrocidad.La señora se gira para mí y me invita a continuar.Del pasillo de la izquierda siento pasos apresurados. Otra empleada, demasiado joven, sus ojos delatan ira, se clavan en mí con desprecio,su cuerpo perfecto irradia maldad.—¿Esta es la nueva prostituta?Siento un calor peligroso que me hace arder desde dentro.—¿Disculpa?Ella sonríe con arrogancia.—Nada especial, la verdad.—Isabel, basta —la reprende Elisa.La chica me detalla con la vista ,se queda ahí unos segundos que parecen siglos , emite un quejido bajo y desaparece.—Disculpa a Isabel, es la empleada más rebelde que tenemos —se disculpa. Abre la cerradura con esfuerzo —. Muy bien, cariño, soy Elisa. Lo que necesites, aquí estaré.La señora amable se marcha. Arrastro mi pequeña bolsa hasta la habitación, la dejo en el suelo y suspiro.—Vaya de lujos —murmuro en voz alta. Todo es tan elega
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