Elizabeth.-
Esa imagen espantosa se repite a cada segundo en mi mente, por dios quien podría tener la maldad para hacer algo así, ese hombre que corrió ¿Quién era?
— Cariño, tu padre –siento el tacto cálido de la mano de Bastián, veo a mi padre con los ojos rojos apoyándose en la pared, me levanto y me acerco a él.
— ¿Qué dicen los médicos papá? –me observa con desprecio – ¿Cómo está?
— ¿Cómo va a estar Elizabeth? Su vida quedó arruinada, tiene el rostro… el cuello, quiero encontrar al culpable