Como amigos.
Lisandro llegó puntual al consultorio de Valentina. Cuando la puerta se abrió, se quedó sin palabras.
Valentina estaba frente a él, con una blusa color marfil y el cabello suelto. No era un atuendo provocador, pero había algo en su porte, esa calma profesional, esa seguridad al caminar que lo desarmó más que cualquier vestido.
—Estás… distinta —alcanzó a decir antes de corregirse con una sonrisa torpe—. Bella, quise decir.
Ella lo miró con una expresión neutral, aunque en sus ojos titiló un bri