Cap. 80: El pasado de Iker sale a la luz.
Valentina lo miró. Lo observó con atención. Evaluó su expresión, sus gestos, el leve movimiento de la mandíbula, la arrogancia clavada en cada palabra. Y entonces se echó hacia atrás en la silla, cruzó las piernas con elegancia y dejó escapar una amplia sonrisa.
—Esto ha sido una pérdida de tiempo. Creí que iba a cenar con un hombre interesante, no con un psicópata narcisista con complejo de Dios.
Lisandro no se esperaba esa respuesta. Parpadeó, y por un segundo, su seguridad tambaleó.
—¿Discu