Cap. 28: Empieza la batalla.
Iker bajó la mirada a sus papeles, pero no pudo evitar soltar un suspiro apenas audible. No era de los que se impresionaban con facilidad, pero Amelia lo acababa de dejar sin defensas. La conocía fuerte, sí. Pero verla en su esencia profesional, segura, apasionada, era otra cosa. Y le gustaba. Le gustaba demasiado.
Finalmente, Lisandro se aclaró la garganta.
—Muy bien. Ya que somos un equipo… ¿qué sigue?
Amelia desplegó unas hojas con esquemas.
—Vamos a integrar las rutas de estimulación cognit