Cap. 29: Empieza el duelo.
El ambiente en la sala de juntas era denso, casi eléctrico. Las paredes de cristal vibraban con la tensión contenida, y ni siquiera los informes perfectamente alineados sobre la mesa lograban atenuar la incomodidad que se respiraba.
Lisandro se aclaró la garganta con un gesto seco.
—Estamos aquí para discutir lo ocurrido con el prototipo Mateo —anunció sin rodeos—. Considero preocupante el comportamiento... invasivo que ha demostrado. No solo ante los niños, sino también frente a los adultos.