Cap. 24: Le gusta Amelia. Y desea besarla.
Clarissa, aún con el rostro encendido como un semáforo, soltó una risa nerviosa y se levantó del césped.
—Bueno creo que es momento de que me retire. Tengo cosas que hacer —dijo, sacudiéndose la falda y fingiendo naturalidad—. Un gusto, Iker. Teo… nos vemos luego.
—Chao, Clarissa —respondió Teo, sin despegarse del robot—. Gracias por venir.
Iker apenas asintió. Clarissa lanzó una última mirada a Amelia, medio cómplice, medio derrotada, y se marchó sin más. El ambiente pareció respirar con su pa