Cap. 217: Un amor inesperado.
CAP. 34
Vera tomó a Teo de la mano y lo arrastró fuera de la terraza. Lo guio rodeando la propiedad hasta la pequeña construcción de piedra que servía como cuarto de lavado. En cuanto cruzaron el umbral, ella cerró la puerta de un golpe y echó el cerrojo. El aire se volvió espeso, caliente, cargado de un deseo que ya no respetaba nada: ni jerarquías, ni contratos, ni cordura.
Teo la empujó contra la pared fría de piedra con un gruñido gutural. Su boca cayó sobre la de ella besándola sin reparo