Cap. 191: Un amor inesperado.
Cap. 8
Vera se descompuso. Golpeó la pared de madera de la estación de servicio con el puño y soltó una maldición ahogada entre dientes. La desesperación la golpeó como una maza.
—Ese tipo me quitó el móvil, estoy vigilada —dijo Vera, con la voz quebrada—. Escúchame bien: busca en la libreta de la cocina, hay un número extranjero. Llama, dale este número y dile que me llame en clave. Por favor, Fabiola, hazlo por él.
Colgó antes de que Teo pudiera sospechar. Se pasó el dorso de la mano por los