Cap. 190: Un amor inesperado.
CAP. 7
El auto se deslizaba con suavidad por las afueras de la ciudad, dejando atrás el asfalto roto de Nueva York para internarse en la amplitud de la carretera. Habían sobrevivido a la primera hora de viaje. Vera sentía el motor respondiendo a su pie; era un vehículo potente, capaz de devorar kilómetros, y ella necesitaba esa velocidad para sacudirse la sensación de encierro.
—Estás excediendo el límite de velocidad por un siete por ciento —dijo la voz de Teo desde el asiento de atrás, sin de