Cap. 172: El último recuerdo.
Cap. 50
El ambiente en las afueras del edificio de Iker era de una calma engañosa. El sol terminaba de alzarse, bañando las calles de una luz dorada que no lograba disipar la sombra del sedán gris estacionado a media cuadra: el espía de Natalia no se había movido.
Dentro de la casa, el aire pesaba. Iker revisó por última vez el chaleco de los agentes mientras Blair hablaba directamente a su auricular, con una voz que cortaba como el cristal.
—Vehículo de extracción en posición —informó Blair—.