La noche más larga de mi vida.
El hospital era ahora nuestro hogar, un lugar de luces frías y pasillos interminables que parecían envolver cada segundo de nuestras vidas.
Desde el momento en que Amy llegó al mundo, había estado bajo el cuidado constante del personal médico, monitoreada cuidadosamente debido a las complicaciones relacionadas con mi preeclampsia y su salud delicada.
Aunque ya habían pasado dos semanas desde mi cesárea, aún no había dejado el hospital. Los médicos insistían en que necesitaba tiempo para recuper