El inicio de mi matrimonio.
Desde el instante en que crucé las imponentes puertas de cristal, una sensación de nostalgia me invadió.
Desde el momento en que llegamos a la casa de novias, supuse que elegiríamos juntos el vestido de novias de Wen, o al menos pasaríamos a recogerlo. Y conociendo a Wen, lo había imaginado como un lugar de ensueño, riquezas y elegancia subliminal. Un santuario que encarnara la belleza romántica que Wen simboliza.
Sin embargo, al pisar el suelo de mármol pulido, la realidad me pegó de golpe.
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