Cataleya se preguntó si aquella mujer tenía un espejo en su casa y un buen diccionario para encontrar el verdadero significado de la palabra “elegancia”.
—Algunas nacieron para “comer” bien, como lo hice yo anoche con el señor de la casa. —se pavoneó y la lamparita traviesa en la cabeza de Cataleya se encendió. —Él disfrutó inmensamente como podrás ver, y seguro volverá a llamarme para pasar otra noche apasionada en su cama. Puede que pronto sea tu nueva señora, querida.
Cataleya se llevó las