Nos encontramos en una camioneta, a una manzana del restaurante de Christopher. No puedo controlar mis nervios, sé que estoy a pocos pasos de recuperar a mi hija; También sé, que tengo que mantenerme tranquila si quiero que ese idiota sea capaz. Si no lo hace, no tengo la menor idea de cuál va a ser mi siguiente paso. Ian llamó a dos compañeros; se ocupan de la parte logística, fue lo que me explicó cuando le pregunté qué hacían aquí. No me dio más respuesta ni aclaración alguna; de todas forma