Aquella mañana observó cómo las empleadas corrían de un lado a otro, la sala estaba impregnada de un delicioso aroma a Jazmin y al adentrarse en la cocina pudo apreciar a tres de las cocineras preparar diversos platillos. ¿De qué se estaba perdiendo? Confundida, se acercó a una de las cocineras para saber a través de ella que pasaba.
—Buenos días señora Rouse— Efsun le dedica una cálida sonrisa, mientras sacude un poco su vestido de polvo imaginario.
—Buenos días, señorita. ¿Desea desayunar?— L