Erdogan estaba sentado en la cama, cabizbajo y en completo silencio. Efsun preparaba todo cuidadosamente para dar inicio a las curaciones. De reojos lo observaba, tan absorto en sus propios pensamientos, tan hermoso e inalcanzable. Un suspiro escapó de sus rosados labios, mientras ponía todo sobre una bandeja y se acercaba a la cama.
— ¿Por qué pelearon?— cuestionó con voz suave mientras huntaba un trozo de paño en agua tibia—. Emrah es un imbécil, mira como te dejó— hace una mueca con los labi