Cap. 35
Para la mente de Darío le era difícil olvidar esos labios, los que solo probo una vez y siente que necesita más; para saciar su ser; al cambio sus ojos verdes tan brillantes y con un fulgor indescifrable, lo tienen perdido; sin nada que le permita mirar a otro lado, porque siempre esos ojos, vuelven a invadir su mente nublando su visión por duro que sea, de solo pensarlo dio un golpe sobre los azulejos de la pared, como morder sus labios, levantando el rostro y fijar sus ojos celestes, sobre su