Cap. 43
—Entiendo… pues perdóname hermosa, por hacer algo, sin tu consentimiento; pero ya el plazo estaba llegando y estabas cautiva con Izan fue lo único que pude hacer, antes de que perdieran la granja en su totalidad. —informo los detalles y ella curvar una sonrisa por primera vez en la noche.
—Estas perdonado y no por lo que hicisteis, sino porque mi corazón también siente lo mismo que tú. —soltó al fin, dejando en silencio al castaño, que no paraba de verla.
— ¡Espera! Repítelo. —agrego, al acerca