Cerré mis ojos con fuerza, esperando la explosión que estaba a punto de llegar. Mi corazón latía a toda prisa y podía sentir como me sudaban las manos. Mi papá estaba en completo silencio y eso en vez de agradarme, me causaba escalofríos. Acababa de contarle todo lo acontecido en los últimos días, omitiendo detalles de índole privado, claro está. Pero lo cierto es que lo sabía todo acerca de mi reencuentro con Antoine, su enfermedad y su propuesta de matrimonio.
Sigrid nos observaba desde el ot