Me llevé una mano a la cabeza al sentirme un poco mareada. Sentí que Harvey me sujetaba para evitar que me cayera. Nunca fui buena para lidiar con el drama. Prefería huir de él.
—Suéltame —logré decir al cabo de un rato.
—Déjame explicarte. Yo…
—No hay nada que explicar —lo interrumpí—. Y discúlpame, no debí reaccionar de esa manera. Está claro que lo nuestro es solo pasajero y llegó el momento de decirnos adiós —traté de girarme para subirme a mi auto.
—Eso es lo que nos pasó —masculló él.
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