Un mes después...
El vuelo hacia Corea se sintió más largo de lo habitual. Jasiri observó por la ventana del avión, cómo las nubes se deslizaban debajo de ellos. La tensión en su pecho fue difícil de ignorar, aunque Seo-jun, sentado a su lado, sostenía su mano con fuerza, brindándole un apoyo silencioso. Era un gesto reconfortante, pero no logró disipar del todo sus miedos.
«Esto es importante», pensó Jasiri, «pero también aterrador».
El avión comenzó a descender, y Seo-jun, notó el nerviosismo