El auto de Seo-jun avanzaba por las iluminadas avenidas de Seúl en dirección a uno de los restaurantes más exclusivos de la ciudad. Yuna, sentada a su lado, jugaba de manera distraída con el borde de su vestido, intentando ocultar su nerviosismo. La cena que la madre de Seo-jun organizó, era un evento crucial, una oportunidad para que ambas familias, la suya y la de Yuna, forjaran lazos antes del gran día.
El ambiente dentro del coche se mantuvo tranquilo, aunque una ligera tensión flotó en el