Estaba descalza sobre una suave pradera. El césped fresco rozaba sus pies mientras el viento cálido acariciaba su piel. El cielo tenía un azul profundo, salpicado de nubes blancas como algodón, y los árboles alrededor danzaban al ritmo de una melodía invisible. La luz dorada del sol se derramaba sobre el paisaje, haciendo que todo pareciera irradiar vida, alegría y, sobre todo, amor.
Seo-jun estaba a su lado, con una sonrisa en el rostro. Esa sonrisa siempre le había derretido el corazón. Sus o