Horas antes…
La velada avanzó con un aire pesado, uno que Seo-jun percibió en cada fibra de su ser. Los sonidos de los cubiertos al chocar contra los platos llenaron el silencio entre las conversaciones de su padre y su hermana, pero él apenas lograba seguir el hilo de lo que hablaban. El comedor, adornado con luces navideñas sutiles y elegantes, era un escenario de perfección superficial. Su padre, siempre impecable, hablaba sobre negocios, mientras su hermana, Myung-dae, comentaba con entusia