La noche era lluviosa en Nueva York, y Seo-jun se encontraba en su pequeño departamento, mirando a través de la ventana. El sonido de las gotas golpeando el vidrio fue lo único que rompió el silencio del lugar, un contraste marcado con el ruido constante de la ciudad que se extendía más allá de su hogar temporal. Era un espacio moderno, pero carente de la calidez que suele surgir con el tiempo. No era su hogar, y esa sensación se hizo más evidente ese día.
Se pasó una mano por el cabello, despe