Nueva York estaba envuelta en su habitual y vibrante energía. Los rascacielos iluminados, los taxis moviéndose a toda velocidad y el bullicio constante de una ciudad que nunca duerme, conformaban un escenario magnético. Aunque el regreso debía darle paz, lo único que Jasiri sintió fue cansancio, le pesaban hasta los huesos. Después de semanas de conciertos exitosos, agotadores ensayos y una interminable rutina de entrevistas, se suponía que la semana libre en Nueva York sería para descansar ant