El estadio de Dallas vibró con la energía de la multitud. Las luces se atenuaron, creando un ambiente cargado de expectación. Un humo espeso se elevó desde el escenario, envolviendo el lugar en un misterio casi ominoso. Jasiri apareció en lo alto de una plataforma central sobre el escenario, imponente y resplandeciente con un conjunto de cuero negro adornado con detalles dorados que captaban cada rayo de luz. La ovación del público se transformó en un rugido ensordecedor de admiración.
Con una