—Un momento, Anely. No entiendo. ¿Después de esa noche, que él te confesó que se sentía atraído por los hombres, ustedes siguieron juntos?
—Sí. Luego de una semana, él fue a mi casa y me juró que me amaba, que era la única mujer que había amado en su vida —sorbí con fuerza por la nariz—. Le mentí, doctora. Le dije que lo nuestro terminó esa noche, pero seguíamos viéndonos.
—¡Dios mío, Anely! Continuaste yendo a mis terapias, diciéndome que estabas muy triste porque ya no estabas con él, ¿pero s