La luna brillaba intensa sobre la ciudad, iluminando la terraza privada del hotel donde se alojaban. El aire nocturno de Austin era cálido, con una suave brisa que acariciaba la piel y hacía ondear las cortinas que separaban el área VIP del resto del hotel. Desde la terraza, se veía el reflejo de las luces de la ciudad en el río, un espectáculo que acentuó la serenidad del momento.
Seo-jun habló con voz baja pero firme, y sus ojos se fijaron en el horizonte, más allá de la barandilla.
—El compr