Ambos llegaron al apartamento de Jasiri en silencio, inmersos en sus propios pensamientos. Apenas cruzaron la puerta, Seo-jun, siempre consciente de sus responsabilidades, comenzó a hablar de la gira: los preparativos, la organización de las fechas en la agenda y un sinfín de detalles logísticos. Sin embargo, apenas empezó a enumerar las prioridades, notó cómo Jasiri le lanzaba una mirada intensa, una de esas miradas que no necesitan palabras para comunicar lo que se piensa.
“Por favor, no hable