El sol matutino se filtró a través de las cortinas de seda blanca, iluminando el lujoso dormitorio donde Jasiri permanecía acurrucada entre las sábanas de lino egipcio. Eran las diez de la mañana, y aunque su agenda estaba despejada hasta la tarde, su sueño se vio interrumpido por la vibración insistente de su teléfono en la mesita de noche. Entre dormida y algo molesta, extendió la mano hacia el dispositivo y entrecerró los ojos mientras intentaba enfocar la pantalla. Un mensaje de Adam destac