Adam llegó a casa sintiendo una mezcla caótica de emociones que lo asfixiaba. El remordimiento, la culpa y la preocupación lo consumían.
La mansión estaba en silencio, con todas las luces apagadas, lo que le hizo suponer que Sujin ya estaría dormida. Un suspiro de alivio escapó de sus labios. Se dirigió hacia la escalera, sintiendo el peso de la noche sobre sus hombros. Subió en silencio, con el corazón retumbándole en el pecho.
Al empujar la puerta de su habitación y encender la luz, el alma s